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Telemedicina, Tecnología para disminuir la distancia entre la sanidad y el paciente

La Telemedicina es un concepto que surge en la década de los 70 con el desarrollo de la tecnología (ordenadores, internet, etc.), y aparece como una forma de luchar contra las barreras geográficas, facilitando el acceso a los servicios de salud (médicos, hospitales, CAPS…), especialmente en zonas rurales. Pero ¿qué es la telemedicina? La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como «Aportar servicios de salud, donde la distancia es un factor crítico, por cualquier profesional de la salud, usando las nuevas tecnologías de la comunicación para el intercambio válido de información en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de enfermedades o lesiones, investigación y evaluación, y educación continuada de los proveedores de salud, todo con el interés de mejorar la salud de los individuos y sus comunidades». En otras palabras, es cualquier acto médico realizado sin contacto físico directo entre el profesional y el paciente, o entre profesionales entre sí, por medio de algún sistema telemático. Las aplicaciones de la telemedicina son múltiples, ya sean en tiempo real o en tiempo diferido:
  • Procesos asistenciales. Teleconsulta, ya muy frecuente en campos de la medicina como la radiología, cirugía robótica, telederma, retinografías, tele-psiquiatría, monitorización.
  • Apoyo a la continuidad asistencial. Información de analítica, historia digital compartida, seguimiento de pacientes.
  • Información a usuarios. Acceso a documentos, buscadores, web, consultoría electrónica, etc.
  • Formación de profesionales. Bases documentales (guías de práctica clínica o MBE), trabajo colaborativo en investigación, trabajo en grupo (videoconferencia, coordinación de tareas, e-revisiones cruzadas o sesiones clínicas virtuales), simulación virtual, etc.
La telemedicina puede ayudar a los profesionales en la realización de diagnósticos y en el seguimiento de casos clínicos. Entre otras funciones, ayuda también a investigar y evaluar dichos casos. De cara al paciente, es especialmente útil para los enfermos crónicos y personas mayores, que requieren atención sanitaria frecuente o no pueden desplazarse fácilmente. Principalmente aporta al profesional sanitario mejor manejo de la incertidumbre en entornos más aislados, más elementos de juicio para las decisiones, evitar desplazamientos, nuevas posibilidades de relación (contacto con paciente con poca movilidad), mayor confianza por la imagen de innovación y mayor satisfacción de los usuarios. Pero no todo son ventajas. La telemedicina puede difuminar la responsabilidad del profesional ya sea por falta de formación y uso de nuevas tecnologías (cada vez menor), falta de disponibilidad tecnológica, distintas rutinas de trabajo y procesos, requiere tiempo (sobre todo en su inicio), cambio de modelo de relación con los pacientes y en la toma de decisiones que en ocasiones no tienen reconocimiento y requiere tiempo extra incluso fuera del horario laboral para su desarrollo o uso. A parte hay que saber la satisfacción de los pacientes en cuanto a ahorro de tiempo cuando utilizan esta manera de atención sanitaria, los beneficios clínicos y económicos de esta opción. Según un reciente estudio sobre vídeo consultas via Skype, que es el modelo más parecido, la inmensa mayoría de los investigadores halló beneficios en su uso. En la citada revisión se había utilizado este tipo de encuentros virtuales sobre todo en enfermedades crónicas (dolencias cardiovasculares y diabetes) y en menor medida para fines educativos y patologías del lenguaje. La investigación sobre telemedicina a nivel mundial realizada por la consultora estadounidense Tractica prevé un crecimiento sostenido en el número de vídeo consultas de un 34% hasta alcanzar 158 millones de sesiones en 2020. Resaltan como ventaja el ahorro de costes “en un escenario con falta de médicos, gastos de sanidad en aumento, la necesidad de atender a una población envejecida que crece y a personas con dolencias crónicas”. Otros Ejemplos:
  • Meedoc. Establece una consulta médica online. Una forma cómoda de recibir consejo médico y farmacéutico profesional. Permite enviar mensajes y fotografías, o hablar cara a cara mediante videollamada con un experto licenciado de manera totalmente confidencial. El tiempo de respuesta máximo es de 15 minutos.
  • Stimulus. Facilitar la prevención y el tratamiento. Destinada a trabajar las capacidades cognitivas de los pacientes mayores con un deterioro cognitivo leve o demencia en una primera fase. Su principal objetivo es ralentizar los síntomas de su enfermedad, que por desgracia no tiene cura.
  • Hospital Sant Joan de Déu. Lidera el proyecto de “Hospital Líquido 4.0”. Pretende facilitar la continuación asistencial en el área de las terapias de rehabilitación mediante la telemedicina.
  • Hospital Universitario Fundación Alcorcón. Ha puesto en marcha un proyecto pilo por el cual los servicios médicos del Centro Penitenciario Madrid 4 de Navalcarnero cuentan, desde hace unos meses, con un sistema de teleconsulta que les proporciona soporte consultivo y diagnostico en la atención sanitaria a la población reclusa del Centro.
  • El proyecto de teledermatología del Dr. Vañó (dermatólogo y coordinador del Grupo de Innovación de Tecnologías Médicas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid) y Pedro Jaén (jefe de servicio de Dermatología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid). Consiste en el envío de imágenes a los dermatólogos por parte de los médicos de atención primaria mediante el smartphone para que los dermatólogos valoren las imágenes y datos y emitan una respuesta en pocos días asesorando al médico de atención primaria en el diagnóstico, tratamiento y manejo del paciente. De esta forma, algunos pacientes evitan tener que desplazarse hasta el hospital para obtener un diagnóstico y tratamiento dermatológico.
Existe un vacío legal sobre lo que se puede y no se puede hacer en la atención online del paciente, que obliga a revisar toda la normativa offline susceptible de aplicar en el ámbito de la telemedicina. Los expertos recomiendan el respeto a la privacidad de los datos sanitarios, que recoge la Ley de Protección de Datos, y a la voluntad del enfermo, incluida en la Ley de Autonomía del Paciente. Mientras, la telemedicina se presenta como una solución a la presión asistencial que sufre el primer nivel sanitario, con los límites éticos que sí quedan claros en el Código Deontológico de la OMC. En definitiva, la telemedicina permite mejorar el acceso a la atención médica especializada en zonas donde no hay suficientes especialistas o existen dificultades de acceso, así como para potencialmente contribuir a reducir la presión asistencial. No es un nuevo acto médico y no intenta reemplazar a los métodos tradicionales de prestación de asistencia sanitaria, como por ejemplo las consultas cara a cara. Más bien representa una manera novedosa de facilitar servicios de asistencia sanitaria, que pueden complementar y potencialmente ampliar la calidad y eficiencia de los métodos tradicionales.   Referencias:

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